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William Vandivert

Al ver esta imagen siempre he pensado en el momento previo al disparo del flash del fotógrafo y también el momento que sucede justo después, cuando las velas que llevan los soldados vuelven a ser la única iluminación presente.
Me he imaginado cómo la vista queda súbitamente cegada, acostumbrada a la tenue luz de las velas y cómo después un velo lechoso permanece en la mirada, obstinado al principio, que poco a poco va desapareciendo para reaperecer todavía unas cuantas veces más cuando parpadeamos. Y también he pensado que esa ceguera momentánea de los testigos es la que nos permite ver a nosotros la escena con todo detalle: un sórdido sótano, ocupado por un mugriento sofá, de cuyo brazo escurren los churretones de sangre de uno de los anormales más grandes de la historia: Adolf Hitler.

William Vandivert entró en el búnker de Hitler en 1945 junto a oficiales soviéticos. Tenía 33 años. Durante la guerra conoció a Robert Capa y junto con él, Cartier-Bresson y David Seymour fundó en 1947 la agencia Magnum, que abandonó un año después. Vandivert ostentaba un curioso récord: ser el fotógrafo más alto de Life (su marca estuvo en vigor desde finales de los años 30 hasta 1948).

Fotografía: William Vandivert, Soviet military officials examine the couch on which Hitler shot himself his blood stains the arm, 1945. ©Time & Life Pictures/Getty Images

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