
El otro día en el blog http://www.cuatrocuerpos.com presentamos el trabajo de Ken Schles A New History of Photography: The World Outside and the Pictures in our Heads. En este trabajo Schles plantea si las fotografías que hacemos (y leemos) están o no poderosamente influidas por aquellas que ya conocemos. O dicho de otra manera: si solamente vemos aquéllo que ya sabemos que existe. Lo que el trabajo de Schles pone de relieve es que todos, de manera inconsciente las más de las veces, vamos elaborando un suelo conceptual y visual desde el que vamos elaborando nuestra propia visión del mundo.
Para la realización de ese trabajo Schles parte de la historia de la fotografía, desde la que construye un imaginario deudor y cómplice. El curso “Los géneros del arte y la fotografía” propone, desde parámetros similares a los del trabajo de Schles, ampliar el campo en el que recogemos las muestras visuales con las que vamos construyendo tanto nuestra mirada como la manera en la que articulamos conceptualmente nuestros propios proyectos.
Para ello nos sumergiremos en la historia de las imágenes que el arte nos ha ido legando como sustrato visual común. Para movernos por este mundo tomaremos como referencia los géneros en los que tradicionalmente se han dividido los trabajos de los artistas: retrato, desnudo, bodegón, paisaje… para también analizar qué cualidades conformas y definen lo fotográfico.
Buscaremos, y también provocaremos, encuentros inusitados, tanto formales como conceptuales que den nuevos referentes a nuestra mirada y, por extensión, a nuestros proyectos fotográficos. Y para ello tomaremos como guía aquello que contaba el arquitecto Oiza: “Yo prefiero las cartas al ajedrez; porque cuando coges la baraja, lo primero que dices es: ¿a qué jugamos?”
Las dos imágenes de arriba son de Antonello de Mesina y de Robert Frank. La primera lleva por título Cristo muesrto sostenido por un ángel y es de 1475; la segunda se titula US 285 Nuevo Mexico y es de 1956. Las dos muestran dos heridas que señalan la puerta de salida del mundo tal como lo conocemos, anunciando que siempre, un poco más lejos, lo invisible también es un lugar.